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La calle es de quien la trabaja (2017)

Pensaré Cartoneras

"La Calle es de quien la trabaja: ciudad neo-liberal y trabajo informal” edición en colaboración con Pensaré Cartoneras.

Como dice Horacio Espinosa en su texto, y recogemos en la contraportada de esta intervención en el debate publicado como Pensaré, lo que lxs activistas piden (pedimos?) los sectores populares que ocupan las calles día a día ya lo “hacen”. A partir de la vivencia y la convivencia hemos aprendido a escuchar que no es “la política” lo único político en nuestra vida cotidiana. Y, también, a sentir que las revoluciones pueden estar potenciandose y sucediéndose sin que apenas nos demos cuenta. En este breve panfleto, que recupera la voluntad de algunas época de circular ideas por abajo y entre nosotrxs para romper esquemas demasiado rígidos, se arma un debate entre el estado español/catalunya y México/Guadalajara.


Estos textos son la primera intervención en este punto, convencidas de que hay centenares de puntos de vista y de que nos falta escuchar, ahora sí, a lxs verdaderas protagonistas. Es pues una invitación a cada una de las lectoras a que este trabajo de vinculación empiece por una misma en todos los momentos de la vida cotidiana. A repensar otra vez nuestras formas de (no) trabajo, del uso de lo público, de la institucionalidad occidental y los dispositivos de dominio de los que formamos parte.


El ejemplo y la experiencia de los movimientos autoorganizados en el estado español, tanto el que aquí se recoge del sindicato popular de vendedores ambulantes y sus acompañantes/hermanas (tras la manta, Espacio del inmigrante, todos en la zona de Barcelona) es uno de los varios proyectos de formas de organización autónomas/entre nosotrxs de las que se están volviendo a dar para conformar un tejido comunitario en los territorios arrasados de la modernidad/colonización y todos sus derivados sociales. Así, en el estado español toma fuerza también la autoorganización de las empleadas domésticas (la mayoría de ellx migrantes, y menospreciadas por los sindicatos mayoritarios), de las camareras de habitación en los hoteles (las autodenominadas kellys) o las trabajadoras sexuales del Raval. El texto se completa con una intervención sobre los vendedores ambulantes del centro de Guadalajara (México) y la operación de limpieza-gentrificación en la que pudo haber contribuido un grupo de activistas. Así como con un texto-memoria sobre los inicios del s.XX en la Barcelona que gestara esa “Rosa de Foc” de las colectivizaciones del 1936-37. Para no olvidar.


Para poder tejer y articularnos, necesitamos una vez más este movimiento de crítica y autocrítica de nuestra posición como personas de izquierda, comprometidas con una transformación social. La izquierda, dice Carlos Delclós, apenas ha entendido en los últimos años el trabajo informal y este es -en la mayor parte del globo- el trabajo más habitual, en donde se (auto) emplean muchas personas. Con sus dificultades, este es nomás un esfuerzo por intentar desmontar algunas ideas y exponer las contradicciones que nos atraviesan y nos permiten aprender para seguir articulando una lucha que nos apapache a todas.


Colectiva autónoma Pensaré, Chiapas, antes del 2017.


Edición de 40

Media carta, empastado en cartón corrugado

Xerox

48 páginas / B&N

Octubre 2017


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AGOTADO

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